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Parquet, la elegancia en el suelo

Si hace unos años el suelo de las viviendas se cubría con terrazo, en la actualidad lo más habitual es hacerlo con parquet. Este material tiene la ventaja de mantener mejor la temperatura de la vivienda y por ese motivo ayuda a ser energéticamente más sostenibles.

Pero no todos los parquets son iguales. Existen diferentes tipos de parquets y diferentes formas de instalarlo. Conozcamos las características de cada uno de ellos.

En función del material podemos distinguir:

  • Madera natural. Se trata de un pavimento formado por tablillas de madera natural de tres capas de madera pegada, aunque se puede encontrar el parquet formado por una tablilla de madera maciza. La capa superior queda a la vista y es de madera noble recubierta de barniz. La capa intermedia está formada por láminas de pino o abeto colocadas transversalmente y está reforzada por la tercera capa de base, formada por una tablilla de pino. La capa superior es la única que posteriormente puede ser lijada o acuchillada. Todo el conjunto tiene un grosos de 14 milímetros, aunque la capa superior no supera los 4mm.
  • Sintético o laminado.  Mucho más económico, son paneles fabricados con derivados de la madera unidas entre sí por resinas de gran consistencia. Esto hace que sea muy resistente al desgaste, impactos, quemaduras y exposición a la luz solar. Cuando se desgastan, no admiten acuchillado.

Según la forma de instalarlo podemos diferenciar:

  • Encolado. Como su nombre indica consiste en encolar cada tablilla de madera al suelo. Su  instalación es más lenta y aparatosa, pero el acabado final es de mayor calidad.
  • Flotante. Es el más habitual por ser el más económico. En este caso las tablillas no se fijan al suelo. La fijación se realiza entre piezas. Se suelen colocar sobre una base previamente colocada de espuma de polietileno que tienen como objetivo corregir las pequeñas irregularidades del suelo.

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