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Decoración de dormitorios

En el dormitorio, al igual que en el resto del hogar, no tenemos límites a la hora de escoger un estilo decorativo; tan sólo los que nos imponga nuestra imaginación. Existe una premisa básica, y es que, al tratarse de una habitación destinada fundamentalmente al descanso, lo normal es emplear colores que impliquen una sensación de serenidad, fundamentalmente en la pintura. Tonos pastel para la paredes, azules, verdes o blancos, serán los más indicados.

En el caso de los muebles, no contamos con la misma restricción; los colores más oscuros, debidamente combinados, no tienen por qué crear un ambiente incómodo. Así, si vamos a escoger una decoración moderna, es habitual emplear elementos que combinen los diferentes tonos de gris, blancos o negros. Con esto conseguiremos, además, un toque de elegancia.

Por otra parte, si nos atrae más un estilo cercano al kitsch, en el que predomina lo vistoso, los muebles y elementos decorativos de nuestra habitación deben tener colores más vivos: rosas, morados, azules oscuros, rojos… Hay que tener mucho cuidado con este estilo, puesto que podemos caer en el error de llevarlo a un extremo en el que finalmente la habitación nos resulte demasiado estresante. Es mejor utilizarlo con moderación y “relajar” el tono con algunos colores más oscuros que ejerzan de contraste.

En cuanto a los cuadros y demás complementos, también tenemos que seleccionar aquéllos que resulten acordes con la decoración general. Si hemos optado por un toque clásico, vendrán bien imágenes de paisajes, o de pintores impresionistas como Monet. En caso de que queramos seguir con la línea más moderna, una buena elección serían obras de autores como Kandinsky (abajo) o Mondrian.

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