Cabezales para la cama

El cabezal se considera el toque final para la cama; un complemento en el que podemos continuar con la misma línea Cabezalestética de la habitación o bien añadir algún detalle de contraste (colores, dibujos) que le aporte al dormitorio un detalle original. Algunas personas le dan un sentido práctico, empleándolo, por ejemplo, para adherir lámparas de lectura.

Otras personas prefieren olvidarse del cabezal, considerándolo superfluo e innecesario en el dormitorio. Esta idea es errónea: no debemos pensar que se trata sólo de un adorno, puesto que puede llegar a ser muy importante para nuestro descanso. La función real del cabezal es, como su nombre indica, asegurarse de que la parte superior de la cama esté sujeta a la pared. Si nos movemos durante el sueño, será inevitable que la cama lo haga también; un buen cabezal evitará que esos movimientos resulten perjudiciales para el somier o para nuestro descanso. Asimismo, el cabezal absorbe las vibraciones del suelo o de las paredes, impidiendo que se trasladen hacia nosotros. Todos sabemos lo que se siente al dormir sobre una superficie inestable; en el mejor de los casos nos despertaremos cansados, y en el peor, con jaqueca o dolores de cuello y espalda.

Cabezal de madera

Los más estéticos y sólidos son los de madera. Hace ya tiempo que los de hierro forjado dejaron de emplearse, aunque siguen siendo la opción más económica de todas. Si no nos queda más remedio, también podemos probar a improvisar un cabezal, comprando nosotros mismos la madera o con alguna solución casera: por ejemplo, colocando una barra de cortina y suspendiendo de ella varias almohadas suficientemente firmes como para que mantengan estable la cama contra la pared.

Cabezal para la cama